La historia de Shangrila Rendon es una entre pocas. ¿Cómo pasó de considerarse muerta en vida a batir récords en Ironman y Ultraman?

Como advertimos y aconsejamos continuamente en Veganos Triatletas, no hay que esperar a que la vida te hunda para empezar a nadar.

Puedes leer esto y que te resulte chocante, o puedes haber tenido una experiencia parecida.

Lo cierto es que la historia de esta filipina es para tenerla presente siempre que no seas capaz de sacar fuerzas en la vida.

Y, sobre todo, siempre que no quieras hacer un entrenamiento porque ¡te da pereza!

De como bajar a lo más profundo y seguir en pie

Shangrila Rendon nació en Manila (Filipinas) en octubre de 1981. Creció en el seno de una familia humilde.

Combinaba su excelencia en estudios con la ayuda en las tareas domésticas, desde la educación primaria hasta la universidad.

Después de un año estudiando ingeniería informática en la Universidad Diliman de Filipinas, emigró a los Estados Unidos a la edad de 17.

Allí ingresó en Universidad de California, Irvine, donde cursó Ingeniería Eléctrica y, posteriormente, el máster en ingeniería en Los Ángeles.

Nada que envidiar hasta ahora, ¿verdad? Supongo que te preguntarás qué tiene de especial esta historia.

Shangrila sufrió abusos desde los 5 años ininterrumpidamente hasta que marchó a EEUU, dentro y fuera de su entorno familiar.

Sin embargo, el traslado no cambió demasiado su vida, ya que compaginaba sus estudios con vivir casi en la pobreza y trabajar jornadas completas.

Esto le provocó desórdenes alimenticios una vez llegó al nuevo país, que duraron una década. También sufrió depresión severa y pensamientos suicidas por culpa de un nuevo intento de abuso a la edad de 25.

Shangrila Rendon
Shangrila en un evento

El deporte te da la vida

En plena espiral de desgracias, a través de la universidad, adquiere una beca para realizar entrenamientos en el campus.

Desarrollando un gusto particular por la cinta de correr, comienza a encontrarse bien con el deporte y con las carreras.

A la edad de 25 ya participaba en maratones, y “gracias” al miedo de lesionarse con tanta carrera, decide comenzar a nadar.

En 2010 termina su primer triatlón de larga distancia y ya en 2015, con varios larga y media distancia a la espalda, hace su primer Ultraman.

Parece que no queda contenta cuando vuelve a las 2 semanas para completar otro Ultraman y a finales de ese mismo año corre un tercero.

En este último, además, consigue el mejor tiempo femenino del mundo en esta distancia.

Historias así no dejan de sorprendernos, por la capacidad de sacrificio y esfuerzo, por la fuerza para levantarse de lo más profundo.

Porque no hay día que pase que tu mente diga que no y aún así hagas el esfuerzo, y si no quieres, piensa en Shangrila.

Saludos #VeganosTriatletas

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